Complejidad, científicamente hablando

El problema de la complejidad es especialmente patente en las ciencias sociales, que deben tratar con un gran número de factores humanos, económicos, tecnológicos y naturales fuertemente interconectados. En este caso la dificultad se multiplica por la imposibilidad de llevar a cabo experimentos y por la propia intervención del hombre como sujeto y como objeto (racional y libre) de la investigación.

La mayor parte de los problemas con los que tratan las ciencias sociales son de gestión: organización, planificación, control, resolución de problemas, toma de decisiones, etc.

Podemos entender el concepto de complejidad de la siguiente manera:

Por un lado, indica la cantidad de elementos de un sistema (complejidad cuantitativa) y, por el otro, sus potenciales interacciones (conectividad) y el número de estados posibles que se producen a través de éstos (variedad, variabilidad).

En los últimos tiempos se está extendiendo el uso del término Ciencias de la Complejidad para referirse a todas las disciplinas que hacen uso del enfoque de sistemas. En general, las Ciencias de la Complejidad comparten bastantes de las siguientes características:

  1. Han sido establecidas por grupos interdisciplinares de investigadores interesados en explorar los aspectos invariantes de la complejidad y la sistemicidad fuera de las fronteras establecidas entre los distintos campos del saber
  2. Hacen hincapié en el estudio de la estructura (interconexión entre componentes) y su importancia en el comportamiento de los sistemas. Esta estructura puede conllevar aspectos de paralelismo o circularidad (realimentación)
  3. Destacan el carácter de totalidad o unidad global de los sistemas objeto de estudio
  4. Manejan aspectos no materiales de los sistemas, en particular aquellos que tiene que ver con información, comunicación u organización. Los conceptos de complejidad e incertidumbre suelen ser básicos
  5. Suelen tratar con sistemas abiertos, aquellos que intercambian materia, energía o información con el entorno. En este contexto son especialmente importantes la interacción con el observador y la toma de decisiones
  6. El ordenador es la herramienta fundamental de las ciencias de la complejidad debido a su capacidad para modelar y simular sistemas complejos.

Subcultura

La población humana nunca estuvo tan atomizada culturalmente como en nuestros tiempos, curiosamente como consecuencia de la mejora de los medios de comunicación personales. Hoy en día los sociólogos se enfrentar a una crisis taxonómica sin precedentes. ¿Cómo agrupar a la población si los clásicos criterios sociodemográficos están obsoloetos?

Decidir hoy en día donde empieza y donde termina una generación es práticamente imposible o cuanto menos ineficaz. Esto es un problema de dimensiones extraordinarias sobretodo si nos ponemos en el lugar de los investigadores de cualquier aspecto de las ciencias sociales , marketing o economía.

Pero bueno quizá eso sea un problema que deban tratar sociólogos expertos y no yo.

Además parece que el término Subcultura no es apreciado por algunos sociólogos, en cambio en mi opinión vivimos en una sociedad de subculturas, donde los grupos buscan y captan a sus componentes. En cierto sentido nos hemos vuelto más herméticos a las influencias de agentes no afines a nuestros ideales, supongo que en cierto sentido es consecuentcia de esas barreras psicológicas que la sociedad de la información nos ha obligado a desarrollar para poder vivir sin bloquearnos por un exceso de información inútil.

Por mi parte, como ya he expresado, apuesto por rescatar este término ya que describe un factor clave de la sociedad actual, imprescindible para los comunicadores que a ella se quieren dirigir. La Globalización ya tiene un movimiento opuesto con la misma intensidad, en un principio fueron las defensas de las culturas locales (bien pero no suficiente) ahora, al fin, salimos del simplismo dicotómico y apreciamos una postura que toma parte de la globalización (comunicación global= deslocalización de los movimientos culturales) desarrollandose microculturas a través de redes sociales o comunidades virtuales cuyo nexo de unión no es ni el espacio ni el tiempo.

Hoy en día hay empresas que toman parte de este movimiento y se adaptan a él, quizás en un principio desde un punto de vista contestatario como han sido siempre todas las revoluciones culturales a lo largo de la historia. Vean el ejemplo de Desinfo.