Límites y creatividad

<Beta>Creatividad humana bajo el prisma de la teoría del caos

La creatividad es una consecuencia directa de la existencia de límites.

Puede resultar paradógico en una primera impresión pero en realidad es fácil de comprender.

El Teorema de incomplitud (Kurt Gödel, 1932) nos habla de la existencia límites a la hora de solucionar cualquier problema, incluso de la imposibilidad de solucionarlo a través de un conjunto de reglas y prendimientos

En primer lugar la creatividad es posible por nuestras limitaciones para encontrar la solución que resuelva 100% un problema, quizás el límite no sólo esté en nosotros sino en la propia naturaleza de las cosas.

Al ser posibles diferentes soluciones para un mismo problema la creatividad toma sentido. Sí fuésemos capaces de crear la solución perfecta para todos los problemas a los que nos enfrentemos, no tendríamos más solución que una, no habría necesidad de que continuásemos siendo creativos una vez solucionados los problema.

Esta teórica situación nos llevaría a un momento de equilibrio cero, es decir, cero problemas = cero soluciones, y cero creatividad es no creatividad. Estaríamos en una especie de “muerte térmica” de la creatividad, ya que toda la energía creativa se encontraría en forma de soluciones a problemas.

El objetivo de la creatividad no puede consistir en poner orden al desorden en el que debe desenvolverse. La creatividad incrementa la entropía (el desorden) de nuestro sistema (complejos social, ecológico…) pero no lo puede hacer hasta el punto de que todo sea creatividad.

La paradoja del Historiador:

Si todas las personas del planeta fuesen historiadoras no exisitiría la historia.

Existirían multiples historias todas diferentes y no habría quien las escuchase. Es ese momento la razón de ser de los hitoriadores carecería de sentido ya que todos ellos estarían escribiendo la misma historia consistente en un planeta lleno de humanos escribiendo que todos los humanos del planeta están escribiendo otras historias diferente a la suya, a su vez ninguna de esas historias sería cierta ni falsa al mismo tiempo.

La explicación es que si uno de los historiadores levantase la cabeza para leer la historia del otro, esta historia del otro tendría una razón de ser al tiempo que se convierte en falsa ya que hay un hitoriador que ha dejado de escribir para leer la historia de otro que escribía que todo el mundo estaba escribiendo algo que en ese momento se convierte en falso. “Verdad” y “razón de ser” se convierten en términos aparentenmente independientes en este supuesto.

La razón de la creatividad no es alcanzar la verdad absoluta.

Esta parábola, nos habla a su vez de la imposibilidad de que la creatividad sea una condición generalizada en el sistema. No todos pueden ser creativos (por capacidad, momento o posición). Y que precisamente ese grupo de no-creativos son los que le dan significado a la creatividad, su razón de ser y su verdad.

¿Cómo evita la creatividad la entropía?

Como hemos dicho, la creatividad no aporta soluciones completas a problemas completos. Generándose de esta manera un ciclo de retroalimentación, que tiene como producto nuevas cuestiones a resolver.

Esta retroalimentación es negativa generalmente, ya que la presión del entorno (por ejemplo el publicitario) impone unos límites (económicos, de formato, de experiencia) del que no puede salirse y que puede llegar a producir situaciones próximas al equilibrio (homeostasis) de no ser por los cambios en el entorno. Esto hace imprescindible la existencia de crisis (destrucción del sistema) para la manifestación de auténticos cambios, de una retroalimentación positiva, liberada de los límites de su entorno inmediato (en este ejemplo hablaríamos del mercado publicitario).

Está doble condición del proceso de retroalimentación aplicado a la creatividad puede justificar la existencia de una creatividad conservadora y otra disruptiva.

Si desenvolvemos este razonamiento podemos llagar a pensar que la creatividad en sí misma no es capaz de generar conocimiento (al menos en cuanto a creatividad y no en cuanto herramientas para manifestarla como la comunicación y el diseño), pero que a pesar de eso sí es útil como mecanismo para la adaptación progresiva entre problemas y soluciones humanos.

En la vida real lo vemos todos los días, somos conscientes de que no siempre tomamos las mejores decisiones pero que al mismo tiempo es imprescindible tomar alguna decisión.

Creativos, vuestro trabajo es maravilloso pero es difícil que cambie el Mundo, a pesar de convertirlo en un lugar mejor.

Nota del autor:

Entiéndase este texto como “inspirado” en las teorías del caos. No busco postular ninguna teoría transversal, si no ampliar la comprensión de los fenómenos de la comunicación y del marketing a través de otras perspectivas teóricas actuales.

Este es el primero de una serie de artículos que inspirados en la teoría del caos, tratarán de ofrecer una nueva perspectiva del fenómeno e la comunicación social y comercial.

Entropía

La entropía puede interpretarse como una medida de la distribución aleatoria de un sistema.


Se dice que un sistema altamente distribuido al azar tiene alta entropía. Puesto que un sistema en una condición improbable tendrá una tendencia natural a reorganizarse a una condición más probable (similar a una distribución al azar), esta reorganización resultará en un aumento de la entropía. La entropía alcanzará un máximo cuando el sistema se acerque al equilibrio, alcanzándose la configuración de mayor probabilidad.

La entropía, coloquialmente, puede considerarse como el desorden de un sistema, es decir, cuán homogéneo está el sistema. Un ejemplo doméstico, sería el de lanzar un vaso de cristal al suelo, este tenderá a romperse y esparcirse mientras que jamás conseguiremos que lanzando trozos de cristal se forme un vaso.

Así como “la energía no puede crearse ni destruirse”la entropía puede crearse pero no destruirse. Podemos decir entonces que “como el Universo es un sistema aislado, su entropía crece constantemente con el tiempo”. Esto marca un sentido a la evolución del mundo físico, que llamamos “Principio de evolución”.

Cuando la entropía sea máxima en el universo, esto es, exista un equilibrio entre todas las temperaturas y presiones, llegará la muerte térmica del Universo (enunciado por Clausius). Toda la energía se encontrará en forma de calor y no podrán darse transformaciones energéticas.

La Influencia sutil o dependencia sensible de las condiciones iniciales

Edward Lorenz utilizaba un programa de ordenador para calcular mediante varias ecuaciones las condiciones climáticas probables. Pero se dio cuenta de que al redondear los datos iniciales sólo un poco, los datos finales eran radicalmente diferentes. Descubrió que eso es debido a los rizos retroalimentadores y reiteraciones del sitema caótico que representa la atmósfera. Lorenz había intuido el efecto mariposa.

A partir de esta idea, Lorenz indicó que era imposible predecir el clima de forma precisa. Sin embargo, este descubrimiento llevó a Lorenz a otros aspectos que más tarde serían conocidos como Teoría del Caos.

Atractores

Un atractor es el conjunto al que el sistema evoluciona después de un tiempo suficientemente largo.

Para que el conjunto sea un atractor, las trayectorias que le sean suficientemente próximas han de permanecer próximas incluso si son ligeramente perturbadas.

Geométricamente, un atractor puede ser un punto, una curva, una variedad o incluso un conjunto complicado de estructura fractal conocido como atractor extraño. La descripción de atractores de sistemas dinámicos caóticos ha sido uno de los grandes logros de la teoría del caos.

La trayectoria del sistema dinámico en el atractor no tiene que satisfacer ninguna propiedad especial excepto la de permanecer en el atractor; puede ser periódica, caótica o de cualquier otro tipo.

Un atractor extraño es una imagen o gráfico en el espacio de fases de algún concreto sistema caótico. Viene a representar el comportamiento a largo plazo de dicho sistema.

El primer atractor extraño fue el ahora famoso atractor de Lorenz, llamado así en honor de su descubridor.

Allá por el año 1.963 E. Lorenz investigaba la razón profunda de que el tiempo meteorológico fuese imposible de predecir a largo plazo. Planteó un modelo matemático para la simulación por ordenador del tiempo meteorológico. El modelo en cuestión estaba basado en la convección de los flúidos; Lorenz lo simplificó casi abusivamente para adaptarlo a su ordenador, pero conservando, eso sí, su verdadera esencia: la no linealidad. Fue así como descubrió una de las más singulares propiedades de los sistemas caóticos, denominada “dependencia sensitiva de las condiciones iniciales”.

Significa esta propiedad que, partiendo de dos puntos del espacio de fases, las dos trayectorias correspondientes acaban por diverger, aunque los puntos en cuestión estén tan próximos como queramos. Estos dos puntos representan sendos conjuntos de condiciones iniciales, siendo las trayectorias la distinta evolución del sistema según sea el punto de partida.

Fractales

El término “fractal” fue acuñado por Mandelbrot, el cual, reacio a los rigorismos matemáticos, define los objetos fractales como los que poseen la cualidad de “autosemejanza” o “simetría de escalas”.

Significa esta propiedad, que el objeto en cuestión ofrece el mismo aspecto observado a distintas escalas; es decir: una parte de él es semejante al total. Quizá el paradigma de fractal sea el que ha sido calificado de “objeto más complejo de la Matemática” y que lleva el nombre de su descubridor: el conjunto de Mandelbrot. Este conjunto es generado por ordenador mediante un proceso iterativo. Realizando varios “zooms” consecutivos reaparecen una y otra vez réplicas semejantes, pero no identicas, al total.

Todos tenemos un concepto intuitivo de dimensión. De un punto decimos que no tiene dimensiones; de un segmento, que tiene una dimensión; una figura plana, dos dimensiones y un poliedro, tres. Pensar en un objeto que tenga, por ejemplo, más de dos dimensiones pero menos de tres, es algo que escapa a la intuición sensible. Fue éste, precisamente, el abstracto pensamiento de Hausdorff, cuyos planteamientos teóricos fueron posteriormente desarrollados por Besicovitch.


Los trabajos posteriores de varios matemáticos, entre ellos Mandelbrot, demostraron que no sólo pueden darse estos objetos, sino que la geometría de la naturaleza es eminentemente fractal.

Así, el conjunto de Mandelbrot encierra la gran paradoja de que la cantidad de información necesaria para describirlo es infinita, pero no así la información necesaria para generarlo, que cabe en unas pocas líneas de código de ordenador.

Según Mandelbrot la geometría fractal representa la transición del orden al caos.

Teoría de los mundos múltiples

La interpretación de la teoría de los mundos múltiples, nos dice que lo único que conocemos es el pasado, que no conocemos el presente en todos sus detalles y que el futuro no está determinado, puesto que hay muchas rutas (muchos mundos) que nos conducen al futuro, y alguna versión de nosotros seguirá por ellas.

Cada una de estas versiones de nosotros mismos creerá que avanza a través del único camino, y se mirará en único pasado, pero resulta absolutamente imposible conocer el futuro por que hay infinidad de ellos. “Nosotros también debemos de existir en muchos estados simultáneamente aunque no nos demos cuenta. Deben existir muchas versiones de uno mismo, de la tierra y del universo completo, todos los eventos posibles, todas las variaciones concebibles de nuestras existencias, deben existir, dice Deutsch. No vivimos en un universo único, dice, sino en un vasto “multiverso”(citado en El confuso legado de Max Planck).

Holograma: todas las caras de la realidad visible

Inventado por el físico británico de origen húngaro Dennis Gabor y por lo que obtuvo el premio Nobel de Física en 1971.

El término holograma se deriva de las palabras griegas: holos, que significa completo o integral, y grama, registro. Un holograma es una imagen tridimensional fotografiada de la realidad, utilizando un rayo láser. Esta imagen holográfica es una representación tan exacta y nítida en sus detalles de un original (personas y objetos), en tercera dimensión (aunque conformado por haces de luz) que, incluso, puede reemplazar al original mismo. La única diferencia entre el holograma y el original es que a este último se puede tocar y al holograma, no. Si se parte esta imagen por la mitad, en cada mitad aparece la imagen tridimensional completa; si se continúa partiendo, sin importar las veces que se haga, cada parte presenta la imagen completa y tridimensional de la original.

Existe una variedad de hologramas.

Nos referiremos a dos tipos: hologramas de composición y los denominados arco iris.

Los de composición pueden moverse y los arco iris que, dependiendo de la posición del observador, permiten percibir diversos colores.

Mucho parecido tienen los hologramas con nuestras acciones diarias en el trabajo y en cualquier lugar donde nos encontremos. Nuestra percepción de la gente depende, en gran manera, de la posición en que nos encontremos, y somos poco capaces de darnos cuenta de que esas percepciones son producto de nuestra forma de ver el mundo, de nuestras actitudes y no reflejan realmente la realidad exterior.