La belleza no llama la atención o porque la publicidad debe cambiar su paradigma (y centrarse en los contenidos)

Cada vez parece más evidente y científicamente demostrado que aunque todos podemo reconocer más o menos los mismo patrones de belleza, y que el ser más o menos bello está más o menos relacionado con el éxito personal, lo cierto es que este fenómeno no resulta tan llamativo como la publicidad de finales del siglo XX y de los primeros años del XXI han querido hacernos ver. Resulta especialmente llamativo este experimento que demuestra que la belleza necesita de un contexto apropiado para ser apreciada (ver aquí)

Conste que soy un amante de la publicidad y también una persona que valora especialmente a belleza en todas sus formas, por lo que me gustaría que no se viese este texto como una crítica destructiva ante un “sistema que no me conviene”. Trato de ser objetivo.

Dicho esto, reconozco que la belleza nos resulta agradable, fácil de reconocer (experimenta) y que la relacionamos con conceptos metafísicos como la misma verdad.

La belleza es verdad, la verdad es belleza – John Keats

Ahora toca justificar el porqué de este titular. Pues bien, desde mi punto de vista, la belleza es como una ducha de agua caliente, algo que nos resulta agradable, que nos hace sentirnos mejor pero que es tan habitual en nuestras vidas que pasa desapercibido. Entendido esto cabe ahora preguntarse ¿por qué tanto interés de los publicistas en retratar imágenes bellas? Ya lo he dicho en otra ocasión, la fealdad podría atraer la misma atención. Lógicamente la velleza se asocia con valores a los cuales toda marca le gusta adscribirse, pero realmente es hora de cuestionarse la necesidad de buscar la imagen más bella para vender un producto. Es más hoy por hoy creo que el debate de si la publicidad es arte está más que superado.

Lo siento por los esforzados publicistas, que buscaban en su trabajo una oportunidad para acercarse a Diosas de la Belleza, pero se va a acabar esta suerte, toca centrarse en los contenidos.

La nueva publicidad debería enfocarse hacia el mantenimiento a largo plazo del vínculo emocional con sus públicos, de mantener un nivel de información suficiente (Knowldedge Management) de su producto para que este destaque por encima del resto…

No penseis que esto es una utopía, al contrario la industria comienza a configurarse para adaptarse a una nueva realidad en el Marketing. Las productoras de contenidos se ha comenzado a asociar con importantes empresas de Publicidad (ver noticia) y en mi humilde opinión está es una tendencia con muchas posibilidades de quedarse.

Los contenidos serán la herramienta de influencia más importante de nuestro futuro inmediato.

Esta es mi apuesta para el 2009 (y má allá), ahora os toca a vosotros hacer las vuestras.

¿Qué ofrece la fealdad al marketing?

Lo feo resulta interesante y original en un mundo lleno de belleza aparente, irreal e inalcanzable. La fealdad puede conectar de una forma diferente con el público a como lo hace la belleza.

Lo feo es misterioso y atractivo tanto como lo puede ser lo bello. En un ambiente saturado de mensaje hermosos la fealdad puede ser un recurso interesante. Pero la fealdad no debe entenderse como belleza inalcanzada, para alcanzar la fealdad es necesario perseguirla tanto como para alcanzar lo hermoso.

Lo feo despierta la curiosidad, más allá del atractivo físico, de lo sexual… la publicidad tiene en lo feo una herramienta para tocar otras “teclas” en la percepción del consumidor.