Las mentiras de la generación resaca

Exacto, el hombre es el único bicho que tropieza dos vece en la misma piedra, y si el anterior post era injustificable, este probablemente lo sea menos.

Les he llamado mentiras, pero lo cierto es que para eso tendría que haber la intención de mentir, por eso dejo a vuestra elección como denominar a esta serie catastróficas desdichas, que forman parte de las bases más profundas de nuestra educación:

Mentira nº1: Si estudias tendrás un buen trabajo.

La realidad es que que si estudias tendrás un bonito título, una gran experiencia vital y un futuro profesional garantizado. Ese ese futuro que empieza con varios años de trabajo que lejos de ayudarte a ganarte la vida, exigirán la financiación tácita de tus padres, durante un par de años como mínimo para los más afortunados. Si además, has tenido la feliz idea de ser investigador en España, olvídate, a efectos prácticos (es decir si invitas o te invitan a copas) seguirás siendo estudiante.

Estudiar no es lo mismo que aprender, como trabajar no es lo mismo que ser profesional.

Mentira nº2: Los Estados son la estructura básica de organización de unidades económicas, culturales y sociales.

Una falacia que curiosamente sólo parecen compartir los nacionalistas (sí me refiero tanto a los que quieren separarse como a los que se empeñan en “dominarlos a todos”).

Las Smartcities, esconden una realidad devastadora en torno a este preconcepto. Las ciudades se están convirtiendo en entidades autónomas con más poder que los estados. Entre las grandes metrópolis del mundo se han establecido lazos económicos independientes de lar relaciones entre los países que las alberga. Además está totalmente confirmado, el ser humano como especie es una especie urbana. Las poblaciones se están concentrados en núcleos urbanos.

Por no hablar de las organizaciones supranacionales. Muchas empresas, y un notable grupo de personas, poseen más recursos económicos y políticos que muchos estados.

Mentira nº3: En el norte viven los ricos y en el sur los pobres.

Sin embargo, los mayores índices de felicidad se registran el la mitad inferior del planeta.

Mentira nº4: Poder elegir entre más opciones es mejor.

La necesidad de elección impone elevados niveles de incertidumbre en nuestras decisiones. Hoy por hoy, tenemos tal variedad de opciones que estamos sometidos a un estrés inútil, ya que no se corresponde con un mayor satisfacción.

Elegir, para la generación resaca, se ha convertido en renunciar a todo lo demás.

Mentira nº5: El camino hacia la igualdad es la paridad.

La discriminación positiva por mantener un valance numérico, es en sí mismo una forma de poner el acento en las diferencias de género.

Mentira nº6: La juventud es un valor en sí mismo.

La moda, nos enseña cuerpos angelicales y eternamente jovenes. Los grandes ejemplos de triunfadores actuales son jovencísimos geeks… ser precoz porque sí y en lo que sea, parece un logro digno de reconocimiento.

Nos han impuesto fechas de caducidad para todo: para empezar a practicar un deporte, para enamorarnos, para cambiar de trabajo, para estudiar, para tener hijos.

No sabemos envejecer.

Mentira nº7: El concepto actual de profesión.

Cada vez hay más trabajadores cualificados y menos profesionales.

Una profesión es la actividad vital principal con la que has decidido relacionarte con el mundo que te ha tocado vivir. Que levante la mano el que haya elegido una carrera profesional porque es la que más salidas tenía.

Mentira nº8: El conocimiento está en los libros.

Y en las etiquetas de los botes de champú. Nos hemos creído que la palabra impresa es irrefutable, que su facultad de conservarse en el tiempo está relacionada con la autoridad de su contenido.

Mentira nº8: La cultura es una industria.

La cultura es un constructo social complejo, que no requiere de una estructura industrial para existir.

La música, el cine, la literatura… no es cultura, sin embargo la cultura es lo que les da contenido y razón de ser.

Mentira nº9: Los derechos (económicos) de autor

En realidad me refiero a cualquier propiedad intelectual, desde patentes a canciones.

Cualquier trabajo tiene un principio y un final. Un marco en el cual es legítimo cobrar por él. Si trasladásemos la lógica de la protección intelectual a otras profesiones diferentes a las más artísticas, por ejemplo a la medicina, nos costaría creer que un médico tiene derecho a cobrar a una persona más allá de la consulta, por ejemplo mientras le dure el tratamiento, o mientras le dure la buena salud.

Qué lógica justifica que un autor cobre por una canción incluso cuando la canta otro. ¿Acaso no es suficiente valor la recompensa de que tu obra sea redifundida?

En cuanto a las patentes, la cosa no es mejor, hoy por hoy se puede patentar hasta nuevas especies animales ¿eso es ético?. Las patentes farmaceuticas, convierte la “cronificación de las enfermedades” en el objetivo real de la producción de los laboratorios ¿eso es lo que entendemos por legitima explotación comercial del conocimiento?

El autor, sólo posee el legitimo derecho del reconocimiento de autoría.

Mentira nº10: Para comprar una casa necesitas una hipoteca.

La dura realidad es que una hipoteca es un alquiler con condicione leoninas, sin posibilidad de renuncia, de por vida, a un casero que no te va a dar ningún servicio y con un riesgo REAL para los avalistas.

Si tienes una hipoteca no vives en tu casa, vives en la casa del banco.

Mentira nº11: El mundo se divide entre creyentes, ateos y agnósticos.

En realidad nos podemos reconocer como una variedad de agnosticismo. Somos “apateístas”, es decir ni sabemos ni nos lo queremos preguntar.

Estoy hablando de religión, pero también de política, de cultura, sociedad ode fé  en lo que podemos y no podemos hacer.

Somos una generación que nos dan igual muchas cosas “importantes”. Nos interesan, pero nos importan poco.

¿Perteneces a esta generación? Me encantará leer tus mentiras 😉

Mentira nº12: El dinero es la única manera de conseguir cosas.

Ahora que no hay dinero para nadie, nos tocará aprender a vivir sin él ¿e puede verdad?

Mentira nº13: La educación es cosa de los padres.

La sociedad tiene la responsabilidad de cuidar de todos sus miembros, es la única forma de manter la unidad social (no me refiero a la uniformidad). La educación debe considerarse de un modo sistémico, y en ella deben participar todos los agentes sociales.

Mentira nº14: Los superhéroes son americanos (menos Superlópez).

 

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