Porque la prensa está donde está… tan lejos de la publicidad

Y eso que desde sus orígenes han vivido de ella, es increíble el desconocimiento y la falta de respeto que algunos medios (periodísticos) le tienen a la publicidad.

Para muestra un ejemplo en el Faro de Vigo (periódico cuya muerte está silenciosamente anunciada pero que aún tiene una importante tirada en el sur de Galicia). En este periódico, un señor “periodista” entrevista a otro señor que se gana la vida con esto de la publicidad Toni Segarra (“¿Te gusta conducir?”). A lo largo de la entrevista se realizaron preguntas como estas:

–¿No le afecta eso de manipular conciencias, servir a la ideología capitalista dominante…?

–¿Cómo es la soledad del publicista? ¿Ese momento en que se enfrenta aterrado al lanzamiento de un producto?

–Pero ¿qué es lo que pasa? ¿Suenan las campanas del Apocalipsis? (en respuesta a una afirmación de Segarra que metafóricamente hablaba del estado de los medios)

Preguntas totalmente tendenciosas, llenas de tópicos, e incluso irresponsables con respecto a una audiencia que cree en la opinión que difunde el medio.

Los periodistas siguen pensando que son los abanderados de la imparcialidad, de la información objetiva. Se creen la voz del pueblo sin ataduras políticas ni económicas. Simplemente es falso. Peor aún es lo que está ocurriendo ahora con la crisis de los medios, cuando se lanzan a poner precio a su “libertad profesional” y lo hacen abandonado su código deontológico y no respetando el de la “otra profesión” que tanto critican. ¿Alguien sabe cuanto vale un artículo pagado (y por supuesto no identificado como publicidad) en algún medio?

El periodista chapado a la antigua, agresivo incluso en temas que desconoce, invita a pasar del medio impreso y buscar esa información en blogs o en portales especializados.

Menuda forma de perder una entrevista que pudo ser realmente buena. Tony Segarra es un maestro del gremio,y si leéis la entrevista os daréis cuenta de lo buen comunicador que es.

Esto no es responsabilidad social corporativa: “Un cepillo oral-b igual a 2 sonrisas sanas”

Qué una marca regale sus productos, con su marca y con una campaña de comunicación deettrás para hacer saber al mundo que lo están haciendo no es, ni será nunca una acción solidaria.

Esto es marketing, también cuando se hace en África, o en cualquier otra parte del mundo económicamente deprimida.

Este es el caso de esta campaña de Oral-B, que ha decidido que regalar un cepillo de dientes por cada uno que compres a Mozambique es ser solidario. Y no es solidario principalmente por lo siguientes motivos:

1- Lo regalas tú con tu compra de un cepillo (por lo que te están cobrando el doble, o más, de lo que deberían cobrarte por este cepillo). Por una parte estás pagando el otro cepillo y por otra parte la campaña de comunicación que arropa esta iniciativa.

2-Deciden por ti que es mejor invertir tu donación en regalar unos artículos que lógicamente llevan su marca. La presencia de una marca es un país subdesarrollado tiene mucho más impacto que en “nuestro mundo” saturado, donde hemos crecido aprendiendo a evitar su influencia.

3- Como país subdesarrollado (aunque con múltiples intereses de otros países puestos en él, por su carbón, u otras materias primas, e incluso por las “almas” de los pobres mozambiqueños ), tiene un población menos formada e indefensa ante estrategias de marketing occidentales. Esta acción no dista demasiado de otras más polémicas como la caza de niños y adolescentes fumadores de las grandes tabacaleras en el continente africano. Muchos pensaréis, que un cepillo de dientes es mucho menos peligroso que el tabaco, y sí es cierto… en cierto sentido, pero no deja de ser una intrusión en una economía local (¿qué pasa si alguien vende cepillos de dientes en Mozambique y tu se los regalas a sus posibles compradores?). Pero de todas formas si este ejemplo os parece malo quizás s convenza más la acción de Nestle, repartiendo “leche materna”, generando una dependencia irracional de leche industrial a madres que podrían alimentar ellas mismas a sus hijos.

Estoy de acuerdo con impulsar el desarrollo de zonas subdesarrolladas; la RSC, me parece el mejor invento del siglo pasado, peor lo que no me gusta nada es que me intenten vender solidaridad a precio de lavado de cerebro.