La publicidad ha muerto, viva la comunicación y el entretenimiento

No me hubiese imaginado hace poco más de un año que en el post número 100 de este blog escribiría este título, y mucho menos que lo iba a hacer con tanta alegría.

Me explico. Antes de nada tranquilos amigos publicistas, creativos y resto de fauna que tanto admiro y en cuyo sistema espero integrarme, no se acabó vuestro trabajo, simplemente se esta “redefiniendo” (quizá sólo sea una cuestión de nomenclatura).

Para acreditar lo que digo os pongo 2 ejemplos, que quizás no sean los primeros ni lo mejores, pero que sí son muy representativos:

Acuarius y su serie de “Trozos de vida curiosos”:

“Viva la reistencia” de Shackelton:

Ya es un hecho que la publicidad tal y como la conocíamos (un mensaje prescriptor más o menos bien vestido que interrumpía cualquier otro contenido o espacio) ha evolucionado. Ha adquirido entidad propia como medio de entretenimiento, como parte del ocio, incluso de otros aspectos de la vida cotidiana de los públicos de unas empresas que se tienen que resignar a convencer en las distancias cortas, a través de campañas de comunicación integradas en todo el ciclo productivo de sus productos.

Esto último es uno de los grandes cambios que se están produciendo, el paso de eso que llamábamos publicidad, centrada en un producto acabado, en la fase final de ventas, a esa otra comunicación que acompaña al producto como un elemento más a considerar desde la misma concepción del producto o incluso de la empresa (ya no sólo se trata de venderlo todo, sino de conocer que es lo que tienes que vender, de como hacerlo bien, de conocer tus límites, y de encontrar tu lugar en un mercado donde el consumidor cuenta como un ser inteligente, capaz de tomar decisiones y elegir sus estilos de vida sin necesidad de que una campaña de publicidad trate de unificarlos con los de la “cultura dominante”… la idea de aldea global está desfasada, vivimos en un mundo de comunidades múltiples y diferenciadas que se relacionan entre sí.

Esta visión, utópica en cierto sentido, podría conducir incluso a una racionalización del sistema productivo (ojalá).

La Publicidad está muriendo, pero soy feliz porque seguirá habiendo lugar para lo que más me gustaba de ella, los contenidos, el diseño, las modas, el marketing… todo en un sistema prometedor donde todos contamos (aunque haya que reconocer ciertas diferencias de poder, estas ya no serán exclusivamente de carácter económico).

¿Qué les voy a decir ahora a mis padres? Los pobres se han pasado cuatro años pagando una carrera que no existe ¡ y aún no me han dado el título! ya no podré ser publicista, ¿qué seré… qué soy?

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