Armonización con el entorno y publicidad

Viendo películas como Blade Runner u otras películas de época y fijándote en como se plasma la publicidad en esas películas se aprecia claramente una integración en el entorno, algo que en realidad no sucede, al menos no siempre.

Es interesante pensar en esto. A veces puedes hacer la foto más hermosa y cargarte su estética por elegir un mal marco y en ocasiones es la foto la que no es la apropiada para el marco.

Esto es lo que le ha pasado por ejemplo a un puente de Calatraba.

La armonización con el entorno es una de las asignaturas pendientes de la publicidad actual. Sucede esto por buscar la tan ansiada visibilidad, la optimización de los impactos, pero ¿por qué no plantearse cambiar el impacto por el acompañamiento?

Estar ahí formar parte del entorno con tu mensaje (Toro Osborne). La publicidad aun puede formar más parte de nuestra vida, y puede hacerlo sin agredirnos.

El mercado es muy exigente con las fechas, pero el ansia por lo nuevo irá desapareciendo al tiempo que las necesidades se vayan copando y el consumidor deje de priorizar la renovación al sentimiento práctico, algo de obligado cumplimiento dado lo limitado de los recursos y algo que quizás sea apropiado para plantearselo en esta época de crisis económica.

Esta idea entronca con las idea al respecto de los espacios públicos que he comentado en otras ocasiones en este blog.

¿Qué ofrece la fealdad al marketing?

Lo feo resulta interesante y original en un mundo lleno de belleza aparente, irreal e inalcanzable. La fealdad puede conectar de una forma diferente con el público a como lo hace la belleza.

Lo feo es misterioso y atractivo tanto como lo puede ser lo bello. En un ambiente saturado de mensaje hermosos la fealdad puede ser un recurso interesante. Pero la fealdad no debe entenderse como belleza inalcanzada, para alcanzar la fealdad es necesario perseguirla tanto como para alcanzar lo hermoso.

Lo feo despierta la curiosidad, más allá del atractivo físico, de lo sexual… la publicidad tiene en lo feo una herramienta para tocar otras “teclas” en la percepción del consumidor.

Armonización con el entorno y publicidad

Viendo películas como Blade Runner u otras películas de época y fijándote en como se plasma la publicidad en esas

películas se aprecia claramente una integración en el entorno, algo que en realidad no sucede, al menos no siempre.

Es interesante pensar en esto. A veces puedes hacer la foto más hermosa y cargarte su estética por elegir un mal marco… y en ocasiones es la foto la que no es la apropiada para el marco.

Esto es lo que le ha pasado por ejemplo a un puente de calatraba.

La armonización con el entorno es una de las asignaturas pendientes de la publicidad actual. Sucede esto por buscar la tan ansiada visibilidad, la optimización de los impactos, pero ¿por qué no plantearse cambiar el impacto por el acompañamiento?

Estar ahí formar parte del entorno con tu mensaje (Toro Osborne). La publicidad aun puede formar más parte de nuestra vida, y puede hacerlo sin agredirnos.

El mercado es muy exigente con las fechas, pero el ansia por lo nuevo irá desapareciendo al tiempo que las necesidades se vayan copando y el consumidor deje de priorizar la renovación al sentimiento práctico, algo de obligado cumplimiento dado lo limitado de los recursos y algo que quizás sea apropiado para plantearselo en esta época de crisis económica.

Esta idea entronca con las idea al respecto de los espacios públicos que he comentado en otras ocasiones en este blog.

¿Qué ofrece la fealdad al marketing?

Lo feo resulta intereante y original en un mundo lleno de belleza aparente, irreal e inalcanzable. La fealdad puede conectar de una forma diferente con el público a como lo hace la belleza.

Lo feo es misterioso y atractivo tanto como lo puede ser lo bello. En un ambiente saturado de mensaje hermosos la fealdad puede ser un recurso interesante. Pero la fealdad no debe entenderse como belleza inalcanzada, para alcanzar la fealdad es necesario perseguirla tanto como para alcanzar lo hermoso. 


Lo feo despierta la curiosidad, más allá del atractivo físico, de lo sexual… la publicidad tiene en lo feo una herramienta para tocar otras “teclas” en la percepción del consumidor.